miércoles, 23 de marzo de 2011

Un nuevo comienzo...

Todo comienzo conlleva una mezcla heterogénea de emociones, que a veces suelen ser contradictorias: Ilusión, temor, esperanza, alegría, confianza... y con el paso del tiempo, dichas emociones llegan a ser las predominantes dependiendo del momento en el que nos encontremos en el camino transitado... A veces, los comienzos no se quieren, o no se comprenden, justamente por eso, porque nuestra mente no se puede adaptar a sentimientos y emociones aparentemente irreconciliables... Pero el comienzo de algo es un punto determinado que no vuelve y que, si regresa, es otro completamente diferente.

Una vida libre de adicciones, una carrera nueva, una nueva casa, una familia... novedades de la vida, que representan un instante efímero que no regresará de la misma manera, sino que se reinventa, y que siempre nos enseña... Esos comienzos que tenemos que afrontar son los que amoldan nuestro carácter en la medida en que nos permitimos aprender, y nos ofrecemos para enseñar.

Ahora una pregunta: ¿Qué prefieres, comienzo o final? La expectativa del comienzo se disipa conforme vamos ajustándonos a la transitoriedad de las cosas, en cambio el final se acepta como la sumatoria de todos esos instantes extintos que han ayudado a forjar ese momento... Pero ¿Es el final un nuevo comienzo? ¿O el comienzo determinó el final de algo más? A pesar del sofisma, lo realmente valioso es la forma en que decidimos aceptar ora el comienzo, ora el final...

Pronto, muy pronto, habrá un nuevo comienzo, que determinará el final de una existencia imperfecta, dolorosa, que a final de cuentas nos habrá servido para disfrutar de maravillas inimaginables (2 Cor. 2: 9). Un comienzo que no tendrá final, sino que será reinventado a cada instante, pues será un comienzo sin final... La Eternidad. No una eternidad inamovible, sino una dinámica eternidad, donde habrán "nuevos cielos, y nueva tierra...", donde "las primeras cosas pasaron... he aqui, todas son hechas nuevas..." Esa es la promesa de la Biblia.

Un nuevo comienzo, donde lo pasado, pasado será, mejorado, transformado. Donde el miedo, la desesperanza desaparecerán del léxico humano, donde la ley del amor serà la gran regente... Un amor infinito... sin comienzo, sin final. Ese es el amor de Dios, un amor inefable, inescrutable, indescriptible... inestimable. Ese nuevo comienzo está muy pronto de ser... aún falta, muy poco, pero falta... Ese nuevo génesis es el más esperado por la humanidad, el más anhelado, y estás invitado a contemplarlo, a desearlo... ¿Quieres comenzar a esperar un nuevo comienzo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario