
Hoy, visitando la lavandería, encontré una serie de tarjetas que contenían frases motivadoras. Y como curioso que soy, comencé a leer cada una de las tarjetas, buscando alguna que me gustara, para agendarla en mi cada vez más olvidadiza memoria. Y la búsqueda rindió frutos. Después de haber leído alrededor de 40 frases distintas, hubo una que llamó mi atención por la simpleza del aserto:
La profundidad de esta declaración es sorprendente. La autora, quien era una crítica literaria y traductora, logró resumir en un postulado tan sencillo, una de las verdades más elementales de la vida humana: El poder de la decisión en medio de las dificultades. Particularmente, no creo que haya personas que vaguen por el mundo sin un rumbo... me parece que todos tenemos un rumbo, sólo que es el equivocado. Existen personas que ante las dificultades arguyen que podrían salir adelante si tuvieran la capacidad de éste o aquél... o que la vida es injusta, pues si tuvieran las oportunidades que otros tienen y que desaprovechan, las cosas serían distintas... Eso me suena a justificación de la mediocridad propia.
Tengo de amiga a una señora mexicana, oriunda de mi pueblo. Su nombre es Lidia. Es una mujer encantadora: Siempre sonriente, perspicaz, valiente, esforzada, atenta... en fin, una gran mujer. Ella, a pesar de no contar con un ingreso elevado, ha sabido luchar en medio de las dificultades, y aunque le ha costado mucho esfuerzo, ha sacado adelante a sus 3 hijos, quienes no sólo han adquirido la inteligencia de sus padres, sino también la humildad de la madre. Recuerdo cuando Lidia pasaba por la casa vendiendo alimentos, con la plena determinación de conseguir los recursos necesarios para mantener los estudios de los hijos, y traer el sustento familiar. Pero lo que más recuerdo, es la capacidad que posee para responder con una palabra amable, un gesto agradable, y una sonrisa sincera, a todo aquel que le pregunta cualquier cosa.
En la actualidad, muchos de nosotros, vivimos quejándonos hasta de cosas tan insignificantes como el vuelo de una mosca, o la picadura de un mosquito. La sociedad actual nos ha acostumbrado a rebelarnos ante lo que enfrentamos, ya sea que tengamos la razón o no. El deseo de estar en desacuerdo está profundamente arraigado en la conducta humana. Sin embargo, muchas veces encontramos que las quejas no son ni viables, ni aconsejables, ni mucho menos saludables. Recuerdo al "hombre más sabio del mundo", cuando escribió un proverbio muy sensato:
Sin duda, el deseo de ser felices es algo que todos buscamos, aun cuando muchos no sepamos que vamos por el camino equivocado. Recuerda hoy que los problemas siempre están a la puerta, esperando reacciones en nosotros. De ahi, que la forma en cómo resolvemos tales situaciones determine nuestra felicidad o infelicidad.
"El dolor es inevitable, pero sentirse miserable es opcional" Bárbará Johnson (1947-2009)
La profundidad de esta declaración es sorprendente. La autora, quien era una crítica literaria y traductora, logró resumir en un postulado tan sencillo, una de las verdades más elementales de la vida humana: El poder de la decisión en medio de las dificultades. Particularmente, no creo que haya personas que vaguen por el mundo sin un rumbo... me parece que todos tenemos un rumbo, sólo que es el equivocado. Existen personas que ante las dificultades arguyen que podrían salir adelante si tuvieran la capacidad de éste o aquél... o que la vida es injusta, pues si tuvieran las oportunidades que otros tienen y que desaprovechan, las cosas serían distintas... Eso me suena a justificación de la mediocridad propia.
Tengo de amiga a una señora mexicana, oriunda de mi pueblo. Su nombre es Lidia. Es una mujer encantadora: Siempre sonriente, perspicaz, valiente, esforzada, atenta... en fin, una gran mujer. Ella, a pesar de no contar con un ingreso elevado, ha sabido luchar en medio de las dificultades, y aunque le ha costado mucho esfuerzo, ha sacado adelante a sus 3 hijos, quienes no sólo han adquirido la inteligencia de sus padres, sino también la humildad de la madre. Recuerdo cuando Lidia pasaba por la casa vendiendo alimentos, con la plena determinación de conseguir los recursos necesarios para mantener los estudios de los hijos, y traer el sustento familiar. Pero lo que más recuerdo, es la capacidad que posee para responder con una palabra amable, un gesto agradable, y una sonrisa sincera, a todo aquel que le pregunta cualquier cosa.
En la actualidad, muchos de nosotros, vivimos quejándonos hasta de cosas tan insignificantes como el vuelo de una mosca, o la picadura de un mosquito. La sociedad actual nos ha acostumbrado a rebelarnos ante lo que enfrentamos, ya sea que tengamos la razón o no. El deseo de estar en desacuerdo está profundamente arraigado en la conducta humana. Sin embargo, muchas veces encontramos que las quejas no son ni viables, ni aconsejables, ni mucho menos saludables. Recuerdo al "hombre más sabio del mundo", cuando escribió un proverbio muy sensato:
Este joya de la sabiduría oriental representa poéticamente la manera en la que los problemas pueden incluso causarnos problemas de salud. Aquellos que viven quejándose, y no dedican parte del tiempo diario al agradecimiento, ni a "regalar sonrisas", son más propensas a desarrollar patologías, pues las defensas del cuerpo se ven disminuidas. En cambio, quienes practican el agradecimiento, y simplemente "van por la vida con una sonrisa desentonándo con el resto" (Mafalda), tienen menos riesgos de contraer problemas relacionados con la supresión del sistema inmunológico. Estos datos son los que refieren diversos estudios de la llamada "Psicología Positiva"."El corazón alegre constituye buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos"Salomón, en Prov. 17: 22
Sin duda, el deseo de ser felices es algo que todos buscamos, aun cuando muchos no sepamos que vamos por el camino equivocado. Recuerda hoy que los problemas siempre están a la puerta, esperando reacciones en nosotros. De ahi, que la forma en cómo resolvemos tales situaciones determine nuestra felicidad o infelicidad.
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